Beneficios del Entrenamiento de Fuerza en atletas de resistencia.

Muchos corredores, especialmente en el ambiente amateur, tienen poca conciencia de los niveles de exigencia a los que exponen su cuerpo. Objetivos ambiciosos como preparar una ultramaratón, en la que el cuerpo debe resistir la fatiga durante más 8 horas, nunca deben hacerse sin planificar y ejecutar un entrenamiento integral y responsable.

En este sentido, una reciente encuesta a 62 corredores mendocinos de larga distancia arroja información importante: el 65% de ellos alguna vez tuvo una lesión preparado su objetivo y, a pesar de ello, el 51% de los encuestados manifestó no realizar entrenamiento de fuerza (E.F.) complementarios al de carrera.

Toda lesión es multicausal, es decir, no responde a un solo factor. Sin embargo, la ausencia del E.F. en las sesiones semanales del deportista aumenta la posibilidad de que aparezcan dolencias. El E.F. planificado disminuye considerablemente las posibilidades de lesión en corredores tanto amateurs como de elite. Los estudios muestran no solo los beneficios que brinda para prevenir lesiones, sino también para mejorar el rendimiento deportivo.

Mencionamos a continuación los beneficios que un entrenamiento de fuerza planificado puede generar en el atleta.

1) Contribuye a prevenir lesiones. Si los músculos del atleta están fuertes, permitirán estabilizar las articulaciones adecuadamente, evitando interrupciones en sus entrenamientos por alguna lesión.

2) Mejora la economía del esfuerzo. Esto puede permitirle al deportista mantener la misma intensidad absoluta (velocidad o potencia) con una menor percepción del esfuerzo. Asimismo, puede disminuir la percepción del esfuerzo a la intensidad absoluta a la que se produce el umbral del lactato. En consecuencia los corredores con buenos niveles de economía de esfuerzo utilizan menos energía y por lo tanto menos oxígeno que los corredores con niveles pobres de economía de esfuerzo a la misma velocidad.

3) Permite reducir y retrasar la fatiga durante la carrera.

4) Genera adaptaciones del sistema nervioso y neuromuscular que favorecen la coordinación intermuscular e intramuscular y un mayor reclutamiento motor para favorecer la mecánica de la carrera. Esto reduce el tiempo de contacto del pie sobre el piso, lo que resulta en una mayor velocidad.

5) Puede mejorar la velocidad máxima, como un sprint en el final de la carrera.

6) Previene la sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular) inducida por la edad. La fuerza es un indicador clave de la aptitud física. Entrenar la fuerza permite mantener la masa muscular y la función de la misma que es mover y sostener el cuerpo.

Como vemos, la mayoría de los beneficios de entrenar la fuerza permiten un adecuando funcionamiento del organismo y, por ende, reducen, en diferentes escenarios, la posibilidad de sufrir lesiones. Todo corredor debe tener en cuenta un mínimo de dos sesiones semanales de E.F. como parte esencial de un plan de entrenamiento integral para conseguir efectos positivos en su desempeño, teniendo en claro que no basta exclusivamente con sesiones de carrera.

Sin lugar a dudas, el Entrenamiento de la Fuerza Funcional se presenta como un complemento excelente del Running, favoreciendo la coordinación de varios sistemas musculares para luego poder aplicar el máximo de la fuerza funcional en el deporte en sí. Una adecuada periodización de las fases de la fuerza aporta al corredor lo necesario para prevenir lesiones y optimizar su performance.

Bibliografía.

Prof. Ana Pissolito

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